miércoles, 29 de marzo de 2017

El manuscrito encontrado en Accra

"Después de reflexionar un poco, el Copto continuó:
-Nadie puede volver atrás, pero todos podéis seguir adelante. Y mañana, cuando el sol salga, será suficiente con repetirse a uno mismo: Voy a ver este día como si fuese el primero de mi vida.
Pediré permiso para acompañar la primera caravana que aparezca en el horizonte, sin preguntar hacia dónde se dirige. Y dejaré de seguirla cuando algo interesante me llame la atención.
Me cruzaré con alguien que está intentando destruir un puente. Tal vez intente impedirlo, tal vez entienda que lo hace porque no tiene a nadie que lo espere al otro lado y, de esa manera, procura espantar su propia soledad.
Lo miraré todo y a todos como si fuese la primera vez, sobre todo las pequeñas cosas, a las que me he habituado olvidando la magia que las rodea. Las dunas del desierto, por ejemplo, que se mueven con una energía que no comprendo porque no puedo ver el viento.
En el pergamino que siempre llevo conmigo, en vez de anotar cosas que no puedo olvidar, escribiré un poema. Incluso sin haberlo hecho nunca e incluso si no vuelvo a hacerlo, sabré que tuve el coraje de convertir mis sentimientos en palabras.
Cuando llegue a una aldea que ya conozco, entraré por un camino diferente. Iré sonriendo, y los habitantes del lugar comentarán: <<Está loco porque la guerra y la destrucción ha dejado la tierra estéril.>> Pero seguiré sonriendo porque me agrada que piensen que estoy loco, Mi sonrisa es mi manera de decir: <<Podéis acabar con mi cuerpo, pero no podéis destruir mi alma.>>
Esta noche, antes de partir, me voy a dedicar a poner en orden el montón de cosas para las que nunca tuve paciencia. Y acabaré descubriendo que en ellas hay un poco de mi historia. Todas las cartas, todas las notas, recortes y recibos adquirirán vida propia y tendrán historias curiosas -del pasado y del futuro- que contarme. Tantas cosas en el mundo, tantos caminos recorridos, tantas entradas y salidas en mi vida.
Voy a ponerme una camisa que suelo usar siempre y, por primera vez, voy a fijarme en la manera como la cosieron. Voy a imaginar las manos que tejieron el algodón y el río en el que nacieron las fibras de la planta. Voy a entender que todas esas cosas ahora invisibles forman parte de la historia de mi camisa. E incluso las cosas a las que estoy acostumbrado -como los zapatos que se convirtieron en una extensión de mis pies después de mucho usarlos- se verán revestidas del misterio del hallazgo. Puesto que camino hacia el futuro, él me ayudará con las marcas que quedaron después de tropezar cada vez en el pasado.
Que todo lo que toque mi mano, mis ojos vean y mi boca pruebe sea diferente, aunque siga igual. Así, todas esas cosas dejarán de ser naturaleza muerta y pasarán a explicarme por qué están conmigo durante tanto tiempo. Y manifestarán el milagro del reencuentro con emociones que la rutina ya había destruido.
Probaré el té que nunca bebí porque me dijeron que era malo. Pasearé por una calle por donde nunca pasé porque me dijeron que no tenía nada de interesante. Y descubriré si quiero volver.
Quiero ver por primera vez el sol, si mañana hace sol.
Quiero ver hacia dónde caminan las nubes, si el tiempo está nublado. Siempre creo que no tengo tiempo o no me fijo lo suficiente. Pues bien, mañana me voy a concentrar en el camino de las nubes o en los rayos del sol y en las sombras que producen.
Encima de mi cabeza hay un cielo y, a lo largo de miles de años de observación, toda la humanidad ha tejido una serie de explicaciones razonables respecto de él. Pues voy a olvidar todas las cosas que he aprendido acerca de las estrellas, y se transformarán de nuevo en ángeles, o en niños, o en cualquier cosa que me apetezca creer en ese momento.
El tiempo y la vida me han dado muchas explicaciones lógicas para todo, pero mi alma se alimenta de misterios. Necesito el misterio, ver en el trueno la voz de un dios enfurecido aunque muchos lo consideren una herejía. Quiero llenar mi vida de fantasía otra vez: un dios enfurecido es mucho más curioso, aterrador e interesante que un fenómeno explicado por sabios.
Aunque ya haya pasado por los mismos sitios infinidad de veces y haya dicho <<Buenos días>> a las mismas personas, hoy mi <<Buenos días>> será diferente. No serán palabras educadas, sino una manera de bendecir a los demás. Deseo que todos comprendan la importancia de estar vivos incluso cuando la tragedia nos ronda y nos amenaza.
Y voy a tener el coraje de abrir la puerta del santuario que lleva hasta mi alma. Quiero verme a mí mismo como si fuera la primera vez que estoy en contacto con mi cuerpo y mi alma. Quiero ser capaz de aceptarme como soy. Una persona que camina, que siente, que habla como cualquier otra, pero que a pesar de sus defectos tiene coraje.
Entonces habré vivido cada hora del día como una constante sorpresa para mí mismo. Este Yo que no fue creado ni por mi padre, ni por mi madre, ni por mi escuela, sino por todo lo que he vivido hasta hoy, lo que olvidé de repente y ahora estoy descubriendo otra vez."

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