lunes, 18 de noviembre de 2013

No me gusta demasiado la Navidad porque me recuerda a familia unida, a pasado, a las notas de un piano en el tocadiscos, a "ho, ho, ho!" disfrazados de mentira. No me gusta porque me recuerda todo lo que un día tuve, y que hoy no puedo tener. La imagen de un árbol navideño me trae el olor a adornos húmedos de polvo, encerrados en su caja hasta que llega el día. Yo me pregunto si no se sentirán contrariados los pobres adornos... Se les ignora un año entero para que durante 15 días pasen a ser el alma de la fiesta. Lo mismo ocurre con los villancicos, los regalos... todos esos detalles que sólo surgen en fechas señaladas, en esos días en los que todo el mundo piensa "¡voy a ser detallista!". En realidad no saben que no lo son, que no pueden serlo si se limitan a unos cuantos días al año.

sábado, 9 de noviembre de 2013

A medida que vas creciendo comienzas a preguntarte cómo eres, cómo serás, cómo has sido hasta este momento. Empiezas a analizar cada uno de tus gestos, tus sonrisas, tus palabras e incluso el contorno de tus pensamientos.
Intentas decidir si tu forma de pensar está bien o está mal… rectificas, erras y vuelves a levantarte para intentarlo de nuevo. Lo bueno es que siempre hay segundas oportunidades; aunque no las veas, están ahí. Tú destrozas la piedra de tanto chocar con ella, pero nunca importa. Al menos amanece ¿no? Tú tratas de leer el pensamiento de la gente, entender cómo piensan, por qué se empeñan en seguir a un líder, da igual lo que diga, da igual lo que piense. Ellos lo siguen porque, en el fondo, están perdidos, y necesitan que alguien les muestre lo que deben pensar, lo que deben sentir.

Intentar cambiar tu forma de ser para que te vean más fuerte, más inquebrantable, es casi tan malo como ser una copia.

lunes, 5 de agosto de 2013

No hay peor sentimiento que la impotencia. Ver cómo cosas ajenas a ti se llevan la sonrisa de tu familia, de tus amigos... y no poder hacer nada más que sentarte con los brazos cruzados a esperar que todo pase, que el tiempo vuele, que el cronómetro corra... Porque todo se soluciona con el tiempo, ¿no?
Ya, pero ¿si no me da la gana de no hacer nada? Solucionar cualquier tipo de problema, arrancar carcajadas. No puede ser tan difícil..

domingo, 26 de mayo de 2013

“Advertencia a los escritores: Llega un momento en el que un personaje hace o dice algo sobre lo que no habías meditado. En ese momento está vivo y te deja el resto a ti.”
Me río cuando intentan entender la poesía, cuando buscan sentimientos o pensamientos escondidos tras metáforas. Me río cuando cuentan el número de sílabas o el tipo de rima. Me río porque creen que los escritores somos unos genios, que nos pasamos horas intentando encontrar la palabra perfecta. Me río porque en realidad no sabemos lo que hacemos, simplemente nos dejamos llevar.

En ocasiones, cuando releo uno de mis textos que hace mucho tiempo escribí, me sorprende encontrar referencias que nunca se me habían pasado por la cabeza. Como si mi subconsciente manejase mis manos en lugar de ser yo quien lo hiciese. Y qué fácil resulta a veces dejarse llevar…

miércoles, 3 de abril de 2013

Don't grow up


Es duro pensar en crecer cuando justamente estás haciéndolo. Es duro saber lo que quieres. A veces hay tantas voces en tu cabeza que es difícil saber cuál es la tuya”
El futuro me dice cada noche que tiene ganas de verme, que cuenta los días para que estemos juntos. Yo no le contesto los mensajes, no le saludo si le veo por la calle y, por supuesto, no me cito con él. Pero siempre me encuentra.

Read me


Tener en los ojos el deseo de mirar. Tener en los zapatos las ganas de marchar. Y quedarse… prisioneros de un mundo que sólo nos deja soñar”
No conozco otra forma de escribir que no sea desde el interior. Todas y cada una de las historias tienen su parte real, aunque hablen de dragones, de princesas que esperan en sus torres o de niños que escapan volando hacia un país donde crecer está prohibido.
Todo escritor mira dentro de su vida antes de coger el bolígrafo. Si no está contento, crea un mundo nuevo, perfecto, utópico. Si lo está, entonces las historias suelen ser reales, con sentimientos palpables que no se pierden en bocas ajenas como palabrería.
Aunque resulte extraño, lo imposible se hace alcanzable si se sueña. Porque los sueños son el comienzo de las posibilidades. Sin embargo, hay sueños en los que algunos se sumergen demasiado hondo, tanto que la realidad a veces se confunde, se entrelaza con aquellos pensamientos que parecen pasajeros, que no están para quedarse, pero que sin querer pulsan ese botón. Y entonces todo cambia.
El curso de los pensamientos suele ser verdadero. Si al leer algo, te pierdes y no consigues encontrarle el sentido, significa que el autor está confuso.
Al leer cualquier texto, le estás leyendo la mente al que lo escribe.

jueves, 28 de marzo de 2013

Le petit prince


“Me sentía muy torpe. No sabía cómo llegar a él, dónde encontrarlo… ¡Es tan misterioso el país de las lágrimas!”
“-En tu tierra –dijo el principito- los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo jardín… y no encuentran lo que buscan…
-No lo encuentran –respondí.”
“Él no era más que otro hombre de los cinco mil hombres que había. Pero yo le hice mi amigo, y ahora es único en el mundo”
“Abrirás a veces tu ventana, así… por placer… Y tus amigos se asombrarán al verte reír mirando el cielo. Entonces les dirás: <<Sí, las estrellas siempre me hacen reír>>, y ellos te creerán loco”
“Por la noche mirarás las estrellas. No te puedo mostrar dónde se encuentra la mía, porque mi casa es muy pequeña. Mi estrella será para ti una de las estrellas. Entonces te agradará mirarlas a todas… todas serán tus amigas”
“Los mayores nunca entienden las cosas a la primera, y es muy cansado para los niños tener que explicárselas mil veces”
“Si vienes, por ejemplo, a las cuatro, desde las tres comenzaré a ser feliz. Pero si vienes en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón”
Esas metáforas tan preciosas y grandes que se convierten en libros.

martes, 26 de marzo de 2013

Never say goodbye


-Ayer hablé con Peter.
-¿En serio? ¿Y qué te ha dicho?
-Está muy enfadado.
-Le extraño tanto… Las noches despejadas, siempre me quedo mirando ese extraño fulgor que despiden las estrellas –hizo una pausa-. ¿Qué nos dijo él aquel día? La segunda estrella…
-La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer.
-Sí. No me resulta fácil encontrarla. Ni siquiera estoy segura de que lo haya conseguido una sola vez. Pero…
-¿Crees que estaba enfadado porque estamos creciendo?
No contestó. Porque ni ella ni nadie sabía cuándo se empezaba y cuándo se paraba de crecer. Sin embargo, cada noche, cuando sus padres la acuestan, ella se inclina sigilosa hacia la ventana y la mantiene abierta.
Por si acaso.

martes, 19 de marzo de 2013

Neverland

-Juguemos a algo. Es muy muy sencillo. ¿Tienes una moneda? Gracias. Yo lanzaré esta moneda al aire. Si sale cara, gano yo, y tienes que cumplir todas las promesas. Si sale cruz, ganas tú, y no sé qué deseo quieres pedir, pero lo haré sea cual sea.
Cruz ganó. Y él deseó no olvidarse jamás de ella.
Y se cumplió. No la olvidó. Pero ahora, cada domingo por la mañana (los domingos por la mañana sin ella son horribles) aprieta esa moneda con fuerza. Como cerciorándose de que vaya a donde vaya, está atado a esa cruz.

jueves, 14 de marzo de 2013

C'est pas simple...


“Morir, dormir, nada más, y, con un sueño, decir que acabamos el sufrimiento del corazón y los mil golpes naturales que son herencia de la carne. Ésa es una consumación piadosamente deseable: morir, dormir, quizá soñar: sí, ahí está el tropiezo, pues tiene que preocuparnos qué sueños podrán llegar en ese sueño de muerte, cuando nos hayamos desenredado de este embrollo mortal”
“Muchas tardes, al finalizar las clases, clavaba sus ojos en el muro que daba al exterior, como esperando que su madre estuviera al otro lado para llevarla a casa”

viernes, 8 de marzo de 2013

Look back


Aunque pase el tiempo y nos distanciemos de alguien, siempre habrá una parte de esa persona que seguirá siendo nuestra, solamente por compartir un pasado mutuo. Hay instantes que llevan nombre grabado. Y ésos ni se pueden borrar, ni se pueden olvidar.
Los kilómetros simbolizan una distancia física, pero los recuerdos pueden mantenerte unido a alguien para siempre.
No importa lo que venga, con todo lo que hemos pasado juntos. 

viernes, 1 de marzo de 2013

Stay


“El mundo cambia a diario. Cada día, al llegar la hora, anochece. Pero el mundo ya no es el mismo que el día anterior. Tú no eres el mismo que ayer”
En noches como ésta, en las cuales las cosas me obligan a pensarlas demasiado, escribo. En días en los que parece que nada puedo remediar, escribo. Sin embargo, cuando aparto el lápiz, ya no soy la misma que antes de plasmarlo todo en el papel. Algo evoluciona, siempre a mejor. A alguien capaz de ordenar sus pensamientos y saber con claridad lo que debe hacer. Antes: caos. Después: calma. Y de pronto los problemas no parecen tan complicados, las soluciones no se han escondido demasiado bien, la tristeza llora por el olvido, la música sigue sonando. Y no para. No frena. No disminuye. No calla. El silencio protesta, molesto. Intenta cortar la sonrisa que a punto ha estado de asomarse al balcón. Mañana será otro día.

Don't close your eyes


“-No puedes cerrar los ojos. Otra vez las reglas. Los ojos no pueden cerrarse. Cerrarlos no soluciona nada. Por más que los cierres, no desaparecerá el problema. Al contrario, cuando vuelvas a abrirlos, las cosas habrán empeorado aún más. Sólo los cobardes apartan la vista de la realidad. Y mientras tú cierras los ojos y te tapas los oídos el tiempo va transcurriendo. ¡Tic! ¡Tac! ¡Tic! ¡Tac!”
Muchas veces me encantaría dormirme e ignorarlo todo. Hacer como que no pasa nada, que todo va bien. Pero siempre acabo despertando, y entonces el peso se multiplica por dos, y todo aquello que creía olvidado regresa, dándome una bofetada. No des la espalda a los problemas, así no puedes vigilarlos.

lunes, 18 de febrero de 2013

Cap; pas cap.


“-Quiéreme. ¿Capaz o incapaz?
-Capaz”
Un autobús que vuela, un te quiero que no corre lo suficiente. Un tiovivo rodando escaleras abajo, en busca de unas manos que se vuelvan a intercambiar. La promesa de volar en el aire, esa promesa que se cumplió, aunque él no pudiera verla agitar los brazos. Los años que pasan, que hacen olvidar cosas para formatear la memoria y no sufrir más. El crecer que llega de golpe, como un puñetazo. Búscame, te esperaré. Ya veremos. Un banco que ha estado en miles de sitios sin moverse ni un ápice, una moneda que ha viajado mundos y ha participado en historias infinitas y eternas. Todo un mundo rodeado de lo bohemio, romántico, increíble, soñador, mágico. Un mantel que no debería estar ahí para tapar lo que todos merecen ver. Los años que corren furiosos, como si buscasen algo con lo que divertirse al fin; pero no encuentran nada. Un lápiz y una goma que dibujan pensamientos sin control, sonrisas a medio descifrar, aquella chica que te está mirando justo ahora, no, la de atrás, ahora ya no mira, te lo acabas de perder, pero te juro que antes te comía con los ojos. El verde que susurra, que produce paranoias, que te hace soñar. Los mismos de siempre esbozados contra un semáforo que se ha olvidado los colores en casa. Aquel coche que pita, pero que lo hace por placer, sin prisa, sin motivo, el agrio sonido de un claxon al refunfuñar. Los ojos que no miran, trabados en un recuerdo. Los labios que gritan y se mueven palpitantes, al ritmo del beso que han intentado saborear.
Y la vida, que pasa siempre. A veces más rápido de lo que pretendemos. 

viernes, 15 de febrero de 2013

We part to meet again


Miles y miles de kilómetros desconocidos, que nacen para ser pisados por pies como los nuestros, que parece que están ahí esperando nuestra llegada. Y sin embargo no llegamos, porque algo nos retiene. Sueños acobardados que se esconden en una almohada para salir a echar un vistazo por las noches. Tengo que estudiar, tengo que trabajar, tengo que cuidar de mi familia, no puedo dejar a mi novio. Con lo sencillo que sería coger una mochila y comenzar a caminar. No hay necesidad de mirar atrás, lo mejor está por llegar.
Llegará un día en el que soñar estará de más, me va a importar un bledo que sea arriesgado, que no me dejen hacerlo, que no tenga dinero, que mis amigos estén ocupados… Hay que dejar de estar pendiente del mundo y ocuparse de uno mismo.

sábado, 9 de febrero de 2013

To dream-dreamt-dreaming


“Sabes que los grandes sueños nunca mueren en nosotros, del mismo modo que las nubes regresan tarde o temprano, dime que al menos tú llevarás un sueño en tus ojos.”
Hay palabras que no se deben decir, sonidos que no se deben articular, frases que no se deben juntar. Hay ideas que no se deben expresar. Pero una vez hecho todo, ¿qué más da? No cambia nada por mucho que lo intente. Ni el pasado, ni el presente. El futuro es una ciencia incierta, algunos le llaman destino; adopta la forma de una masa oscura por la que en ocasiones asoman rayos de sol, pero en general está hecha de pesadillas, de dudas y de preguntas que nadie sabe responder.
¿Sueñas? Sí, claro. Despierta y dormida. ¿Acaso no vivimos para eso? Qué razón tienes… la vida parece tan vacía sin sueños… Pero, cuando tus sueños no se realizan, ¿no te sientes morir? Es un riesgo que a veces hay que correr. Si no nos tiramos de vez en cuando a la piscina, nunca sabremos si está o no llena, desde aquí no se ve. ¿Y si soñáramos con cosas verosímiles, que podemos alcanzar? No serían sueños, serían esperanzas. Y éstas a menudo se tiñen de engaños. Tienes que cantar. Tienes que escribir. Tienes que actuar. Tienes que tocar. Es lo que realmente se te da bien, con lo que te sientes completo. No hay salida… Pues cava un túnel subterráneo y fabrícala. Son malos tiempos para los soñadores… Yo diría, más bien, que son malos tiempos para los que pretenden vivir sin soñar.
¿Cerramos los ojos, entonces? ¿Para qué? Sabes que no es necesario.

“En cualquier pareja de almas, las dos son absolutamente diversas. Tanto en la amistad como en el amor, ambas, codo con codo, levantan las manos juntas para encontrar aquello que ninguna de las dos puede alcanzar por sí sola”
Cuando encuentras a alguien al que le contarías todas las historias del mundo, las reales y las ficticias, las inventadas y las copiadas; al que le gritarías sólo para conseguir que se alejase de ti, cuando tú estás deseando que no lo haga; al que le mentirías a cerca de lo precioso que es el mundo, tan sólo porque tienes miedo de que tenga pesadillas; con el que te acostarías cuando estuviese amaneciendo porque el sueño no vence las ganas que tenéis de compartir tonterías; con el que un lunes se convierte en un viernes, y un miércoles en el mejor día del mundo.

miércoles, 6 de febrero de 2013

So simple


“Cuando perteneces a alguien, deja de estar bien, te limita, te arriesgas a perderte a ti misma.”
La poesía contiene algo que me da ganas de gritar, de expresar, de decirlo todo y que nadie entienda nada.
Al ser recitada, sin embargo, me da miedo, arcadas, ganas de huir. Porque no es lo mismo pensar algo que decirlo. Las palabras, al ser nombradas, desaparecen en el aire para crear ideas.
Ideas que mueven montañas, que cambian sentimientos, que sacan sonrisas, que marchitan flores, que se pierden pero siempre vuelven.
La poesía no es métrica, sino saber susurrar gritos de rabia. Casi todos provienen de amor. De alguna locura que se esconde tras un detalle dibujado de risa.
No llores: recita.
De algún modo, las penas encuentran su cárcel en una hoja de papel. Y éstas no caen con el otoño, de forma que esa reja nunca muere, irrompible.
Las cadenas se retuercen, sorprendidas por su carga inmortal.
Las palabras no vuelan. Permanecen.

World's end


“Qué raro cuando no estamos distraídos, cuando no tenemos tanta prisa, cuando sabemos detenernos. Y sonreír. Y comprender. Y cerrar los ojos. Y notar incluso los segundos que corren por nosotros. Y saber vivirlos todos a fondo. Y saborearlos con una sonrisa, con preocupación, con esperanza, con deseo, con claridad, con cualquier duda. Pero saborearlos. Saborearlos a conciencia”
Saber qué botón accionar. Qué cable cortar. Qué sentimiento revivir. ¿Rojo o rosa? Ambos. ¿Fútbol o muñecas? Ninguno. ¿Hawaii o Australia? El mundo entero.
Y un día, de repente, sin ninguna razón o motivo, abres los ojos sonriendo. Hasta te asustas, pero sonríes. Porque todo está por llegar, nada queda atrás. Comprendes que el fin del mundo no tiene una fecha marcada. El fin del mundo es cada día que comparto con los que quiero. El fin del mundo se halla en un bonito amanecer o un “¿vamos a desayunar por ahí?”, tras una noche que no quiere terminar.
El fin del mundo está en ser feliz. Y yo tengo poderes mágicos para conseguir que la gente lo sea. ¿No me crees?
Espera.

miércoles, 30 de enero de 2013

Summer


-Sabes a verano.
-¿Y a qué sabe eso?
-A imposibles, a rozaduras de labios, a lo que respiro cuando me hundo en tu pecho, a esa brisa que me golpea con cariño en tu moto, a sal con esos ojos azules, a electricidad cuando me tocas, a murmullos lejanos que ni siquiera oigo, a mil me gustarías ahogados en tu boca, a un chupito de ti, a un beso de esos que me das tras sonreír, a cuando te muerdo los labios para que calles, a un abrazo que no es nada si no me buscas, a las fotos que me sacas cuando crees que no miro, a tu cama, a tus sábanas, a tu almohada, a tu ventana y a esa cámara que dejas casi olvidada cuando me tienes.
-¿Sabes qué? Me gustaría despertar y que tú siguieses aquí.
-No sería tan maravilloso si fuese real.
-Pues muérdeme ahora que puedes, quiero seguir durmiendo.

Calla


Ruido de motores, de corazones enloquecidos. Ruido de cañones enfurecidos y de largas noches que le temen al sol. Ruido de una pareja que está más cerca cuanto más se besa. Ruido de palabras que no entienden de diccionarios, y de locuras imposibles de representar en escenarios. Ruido de sueños mágicos nunca cumplidos. Ruido de promesas verdaderas que no contienen para siempres. Ruido de gilipolleces que sustituyen gemidos.
Ruido de nosotros tumbados, mirando nada y todo al vernos, siempre con esa puta sonrisa en los labios, que a veces significa el mundo y otras tan solo un fallo.
Ruido que se ahoga si nos besamos.

jueves, 24 de enero de 2013

El arte


“Sólo crea algo nuevo y perdurará, y será tuyo ante el mundo, ante ti, y podrás mirarlo, escucharlo, leerlo, tocarlo… y sabrás un poco más de ti”.
El arte nace, no se hace. Fluye cuando ves moverse una estrella que antes ni siquiera estaba ahí. Aparece al hacerlo las primeras amapolas. Se estremece si ve que me miras. Regala sonrisas sin que tú las pidas.
El arte no es un cuadro, ni un libro, ni un edificio gigante. El arte es el hueco de tu cuello, ese hueco perfecto para acurrucarse; es cada una de las veces que me dices “hola”; es cada canción que te gusta, cada cosa que tocas, cada mapa que nos conduce a perdernos, cada sombra que nos ofrece un rascacielos; es varios “sí” y pocas veces “no”; es esa nube que brilla porque no debería estar ahí; es un “te quiero” y un “ y yo”.
El arte gira y baila porque nosotros lo moldeamos, a veces es tan fácil que parece que jugamos. No entiende de palabras, ni de melodías, el único sonido que comprende es el de tu risa.

Walk away


Al mundo le da igual si estás perdido. Le da igual que no seas feliz. Le importa una mierda si no te acostumbras a tu vida, o si lo estás demasiado. El mundo está tan ocupado en sí mismo que no se da cuenta de lo que realmente ocurre. Porque una persona no significa nada para millones, pero a lo mejor para ti esa persona lo es todo.
Nunca podremos saber qué piensan de verdad los demás de nosotros, por mucho que nos lo digan. Siempre habrá un algo que no se puede contar, que da pavor confesar.
Al mundo se la sudan las guerras, el hambre, la pobreza, el cáncer, el odio, las mentiras, los te quieros no correspondidos, ese pastel que se quema después de horas de trabajo… Al mundo tan solo le importa mirarse al espejo y verse realizado, elegante. Aunque debajo de su esmoquin se escondan toneladas y toneladas de basura.
El mundo pasó de ser el centro del universo a ser un planeta más, que está ahí como tantos otros. Que se destruye poco a poco. Y a nadie le da pena. Nos horroriza más que esa modelo haya engordado tres kilos.
Pero puedes cambiarlo. Puedes cambiarte a ti mismo. Puedes cerrar los ojos, respirar, y al abrirlos tener una vida distinta, ser otra persona. Aunque no me creas, inténtalo. Ayuda cuando te pidan socorro, da las gracias a ese camarero, esfuérzate por ser alguien mejor.
Porque nosotros representamos un papel, pero ni siquiera somos un actor secundario, sino extras. Paseamos, de vez en cuando alguien se fija en nosotros, pero ni él se da cuenta de que lo ha hecho. Nuestra vida es casi un suspiro del universo. Hazte alguien. Conviértete en lo que siempre quisiste ser.
Y, de esta forma, aunque nadie nos quiera observar, sabremos en el interior de nosotros mismos que somos quienes debemos. Que, al menos para una persona, importamos.

domingo, 13 de enero de 2013

¿Un bañito?


“Ríen. Bromean. Como una de esas parejas felices de estar juntos; de las que sueñan, para las que todo está aún por descubrir; de las que tienen un poco de miedo y un poco no… Como esa extraña sensación de cuando estás en la playa y hace calor. De repente te entran ganas de darte un baño. Te levantas de la toalla. Te acercas al agua. Te metes dentro. Pero el agua está fría. A veces muy fría. En ese momento, hay quien lo deja correr y vuelve a tumbarse y a soportar el calor. Otros, en cambio, se sumergen. Y tan sólo estos últimos, después de unas cuantas brazadas, alcanzan a saborear hasta el fondo ese gusto único y un poco extraño de libertad total, hasta de sí mismos”.
La mayoría no nos arriesgamos a decir lo que sentimos. A expresar lo que nos devora por dentro. La mayoría nos quedamos callados mientras vemos cómo esa persona se va. La mayoría nos echamos atrás al tener los pies fríos.
Y no llegamos a descubrir ese sentimiento de constancia, de calidez. O tal vez lo echamos a perder con sensaciones que no deberían estar ahí, que no tienen lugar en nuestros pensamientos. Pero ahí están, y a veces lo destruyen todo a su paso.
-No, hoy eres mía. Hoy te voy a raptar –debería haberle dicho él.
Pero, en cambio…
-Está bien. Ve a trabajar, ya nos veremos –es lo que en realidad susurró.
-Tengo ganas de estar contigo. Y lo voy a hacer, aunque se apague el sol –debería haberle dicho ella.
Pero, en cambio…
-Perdón, es que estoy muy liada… Te llamo luego, ¿vale?
Él suelta su mano a regañadientes, lentamente, acariciando su palma antes de dejarla caer. Como si sus dedos mascullaran un “no puedo” con su torpe movimiento.
No sé cuándo podréis, chicos. No sé ni siquiera si la otra mano quiere ser apretada, si quiere ser retenida. Por probar… Ya, pero hay demasiado en juego.
Mejor nos quedamos en la toalla.

domingo, 6 de enero de 2013

Nothing to look for

No estamos programados para ser felices, ni siquiera para pensar en cómo alcanzar esa felicidad. No hay un mapa que nos pretenda guiar hacia un desayuno de limón o un beso de peluche.
-¿Más azúcar? 
-No, gracias, no tengo sed.
Y sin embargo seguimos caminando, aunque a veces nuestros pasos huelan a incertidumbre. 
-¿Qué buscas?
-El final.
-Ah, sí, le conocí en el instituto, me pareció majo.
-En cambio, a mí me aterroriza.
¿Y si te digo que no hay meta ni comienzo? Si tenemos que seguir respirando, por lo menos que huela a oportunidades. De esas que te llegan un jueves, a las doce de la noche, porque sí. Porque les apetece. Y entonces, ¡zas! Llega una idea, la lucecita se enciende, el mundo se ralentiza un poco más, ¿lo oyes?:
-Hey, me freno para dejarte pensar, pero date prisa, que los niños quieren montar en el tiovivo.
Tal vez no entiendas ni una palabra. Ojalá. Eso es lo que quiero. Entender las cosas es demasiado maduro. Mejor perderte… perderte en pensamientos que no tienen por qué seguir un guión, que no tienen por qué tener una finalidad. Simplemente pensar… o dormir. Como escribió un tal Shakespeare: dormir… tal vez soñar.

-Mira qué feliz parece cuando sonríe. Se me cae la baba…
-Pues a mí los dientes.
Será la edad, quizás. Sí. La edad de contar historias cuando a nadie le apetezca escucharlas.
-Es que, abuelo, le faltan ese toque de intriga.
-¿La vida te intriga, hijo?
-No.
-Pues las historias son la vida. Y deberías morirte de nervios por saber qué ocurrirá en el siguiente capítulo.
Mejor nos escondemos tras una salida de emergencia y hacemos que estamos perdidos. Nadie tiene por qué encontrarnos. Este momento es solo de aquellos que lo vivan. ¿Y qué hacer? ¿Por qué no contar latidos? El que acabe antes, pierde.