lunes, 18 de noviembre de 2013
No me gusta demasiado la Navidad porque me recuerda a familia unida, a pasado, a las notas de un piano en el tocadiscos, a "ho, ho, ho!" disfrazados de mentira. No me gusta porque me recuerda todo lo que un día tuve, y que hoy no puedo tener. La imagen de un árbol navideño me trae el olor a adornos húmedos de polvo, encerrados en su caja hasta que llega el día. Yo me pregunto si no se sentirán contrariados los pobres adornos... Se les ignora un año entero para que durante 15 días pasen a ser el alma de la fiesta. Lo mismo ocurre con los villancicos, los regalos... todos esos detalles que sólo surgen en fechas señaladas, en esos días en los que todo el mundo piensa "¡voy a ser detallista!". En realidad no saben que no lo son, que no pueden serlo si se limitan a unos cuantos días al año.
sábado, 9 de noviembre de 2013
A medida que
vas creciendo comienzas a preguntarte cómo eres, cómo serás, cómo has sido
hasta este momento. Empiezas a analizar cada uno de tus gestos, tus sonrisas,
tus palabras e incluso el contorno de tus pensamientos.
Intentas
decidir si tu forma de pensar está bien o está mal… rectificas, erras y vuelves
a levantarte para intentarlo de nuevo. Lo bueno es que siempre hay segundas
oportunidades; aunque no las veas, están ahí. Tú destrozas la piedra de tanto
chocar con ella, pero nunca importa. Al menos amanece ¿no? Tú tratas de leer el
pensamiento de la gente, entender cómo piensan, por qué se empeñan en seguir a
un líder, da igual lo que diga, da igual lo que piense. Ellos lo siguen porque,
en el fondo, están perdidos, y necesitan que alguien les muestre lo que deben
pensar, lo que deben sentir.
Intentar
cambiar tu forma de ser para que te vean más fuerte, más inquebrantable, es
casi tan malo como ser una copia.
lunes, 5 de agosto de 2013
No hay peor sentimiento que la impotencia. Ver cómo cosas ajenas a ti se llevan la sonrisa de tu familia, de tus amigos... y no poder hacer nada más que sentarte con los brazos cruzados a esperar que todo pase, que el tiempo vuele, que el cronómetro corra... Porque todo se soluciona con el tiempo, ¿no?
Ya, pero ¿si no me da la gana de no hacer nada? Solucionar cualquier tipo de problema, arrancar carcajadas. No puede ser tan difícil..
Ya, pero ¿si no me da la gana de no hacer nada? Solucionar cualquier tipo de problema, arrancar carcajadas. No puede ser tan difícil..
domingo, 26 de mayo de 2013
“Advertencia
a los escritores: Llega un momento en el que un personaje hace o dice algo
sobre lo que no habías meditado. En ese momento está vivo y te deja el resto a
ti.”
Me río
cuando intentan entender la poesía, cuando buscan sentimientos o pensamientos
escondidos tras metáforas. Me río cuando cuentan el número de sílabas o el tipo
de rima. Me río porque creen que los escritores somos unos genios, que nos
pasamos horas intentando encontrar la palabra perfecta. Me río porque en
realidad no sabemos lo que hacemos, simplemente nos dejamos llevar.
En
ocasiones, cuando releo uno de mis textos que hace mucho tiempo escribí, me
sorprende encontrar referencias que nunca se me habían pasado por la cabeza.
Como si mi subconsciente manejase mis manos en lugar de ser yo quien lo
hiciese. Y qué fácil resulta a veces dejarse llevar…
miércoles, 3 de abril de 2013
Don't grow up
“Es duro pensar en
crecer cuando justamente estás haciéndolo. Es duro saber lo que
quieres. A veces hay tantas voces en tu cabeza que es difícil saber
cuál es la tuya”
El futuro me dice cada
noche que tiene ganas de verme, que cuenta los días para que estemos
juntos. Yo no le contesto los mensajes, no le saludo si le veo por la
calle y, por supuesto, no me cito con él. Pero siempre me encuentra.
Read me
“Tener en los ojos el
deseo de mirar. Tener en los zapatos las ganas de marchar. Y
quedarse… prisioneros de un mundo que sólo nos deja soñar”
No conozco otra forma de
escribir que no sea desde el interior. Todas y cada una de las
historias tienen su parte real, aunque hablen de dragones, de
princesas que esperan en sus torres o de niños que escapan volando
hacia un país donde crecer está prohibido.
Todo escritor mira dentro
de su vida antes de coger el bolígrafo. Si no está contento, crea
un mundo nuevo, perfecto, utópico. Si lo está, entonces las
historias suelen ser reales, con sentimientos palpables que no se
pierden en bocas ajenas como palabrería.
Aunque resulte extraño,
lo imposible se hace alcanzable si se sueña. Porque los sueños son
el comienzo de las posibilidades. Sin embargo, hay sueños en los que
algunos se sumergen demasiado hondo, tanto que la realidad a veces se
confunde, se entrelaza con aquellos pensamientos que parecen
pasajeros, que no están para quedarse, pero que sin querer pulsan
ese botón. Y entonces todo cambia.
El curso de los
pensamientos suele ser verdadero. Si al leer algo, te pierdes y no
consigues encontrarle el sentido, significa que el autor está
confuso.
Al leer cualquier texto,
le estás leyendo la mente al que lo escribe.
jueves, 28 de marzo de 2013
Le petit prince
“Me sentía
muy torpe. No sabía cómo llegar a él, dónde encontrarlo… ¡Es tan misterioso el
país de las lágrimas!”
“-En tu
tierra –dijo el principito- los hombres cultivan cinco mil rosas en un mismo
jardín… y no encuentran lo que buscan…
-No lo
encuentran –respondí.”
“Él no era
más que otro hombre de los cinco mil hombres que había. Pero yo le hice mi
amigo, y ahora es único en el mundo”
“Abrirás a
veces tu ventana, así… por placer… Y tus amigos se asombrarán al verte reír
mirando el cielo. Entonces les dirás: <<Sí, las estrellas siempre me
hacen reír>>, y ellos te creerán loco”
“Por la
noche mirarás las estrellas. No te puedo mostrar dónde se encuentra la mía,
porque mi casa es muy pequeña. Mi estrella será para ti una de las estrellas.
Entonces te agradará mirarlas a todas… todas serán tus amigas”
“Los mayores
nunca entienden las cosas a la primera, y es muy cansado para los niños tener
que explicárselas mil veces”
“Si vienes,
por ejemplo, a las cuatro, desde las tres comenzaré a ser feliz. Pero si vienes
en cualquier momento, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón”
Esas
metáforas tan preciosas y grandes que se convierten en libros.
martes, 26 de marzo de 2013
Never say goodbye
-Ayer hablé
con Peter.
-¿En serio?
¿Y qué te ha dicho?
-Está muy
enfadado.
-Le extraño
tanto… Las noches despejadas, siempre me quedo mirando ese extraño fulgor que
despiden las estrellas –hizo una pausa-. ¿Qué nos dijo él aquel día? La segunda
estrella…
-La segunda
estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer.
-Sí. No me
resulta fácil encontrarla. Ni siquiera estoy segura de que lo haya conseguido
una sola vez. Pero…
-¿Crees que
estaba enfadado porque estamos creciendo?
No contestó.
Porque ni ella ni nadie sabía cuándo se empezaba y cuándo se paraba de crecer.
Sin embargo, cada noche, cuando sus padres la acuestan, ella se inclina
sigilosa hacia la ventana y la mantiene abierta.
Por si
acaso.
martes, 19 de marzo de 2013
Neverland
-Juguemos a algo. Es muy muy sencillo. ¿Tienes una moneda? Gracias. Yo lanzaré esta moneda al aire. Si sale cara, gano yo, y tienes que cumplir todas las promesas. Si sale cruz, ganas tú, y no sé qué deseo quieres pedir, pero lo haré sea cual sea.
Cruz ganó. Y él deseó no olvidarse jamás de ella.
Y se cumplió. No la olvidó. Pero ahora, cada domingo por la mañana (los domingos por la mañana sin ella son horribles) aprieta esa moneda con fuerza. Como cerciorándose de que vaya a donde vaya, está atado a esa cruz.
Cruz ganó. Y él deseó no olvidarse jamás de ella.
Y se cumplió. No la olvidó. Pero ahora, cada domingo por la mañana (los domingos por la mañana sin ella son horribles) aprieta esa moneda con fuerza. Como cerciorándose de que vaya a donde vaya, está atado a esa cruz.
jueves, 14 de marzo de 2013
C'est pas simple...
“Morir,
dormir, nada más, y, con un sueño, decir que acabamos el sufrimiento del
corazón y los mil golpes naturales que son herencia de la carne. Ésa es una
consumación piadosamente deseable: morir, dormir, quizá soñar: sí, ahí está el
tropiezo, pues tiene que preocuparnos qué sueños podrán llegar en ese sueño de
muerte, cuando nos hayamos desenredado de este embrollo mortal”
“Muchas
tardes, al finalizar las clases, clavaba sus ojos en el muro que daba al
exterior, como esperando que su madre estuviera al otro lado para llevarla a
casa”
viernes, 8 de marzo de 2013
Look back
Aunque pase
el tiempo y nos distanciemos de alguien, siempre habrá una parte de esa persona
que seguirá siendo nuestra, solamente por compartir un pasado mutuo. Hay
instantes que llevan nombre grabado. Y ésos ni se pueden borrar, ni se pueden
olvidar.
Los
kilómetros simbolizan una distancia física, pero los recuerdos pueden
mantenerte unido a alguien para siempre.
No importa
lo que venga, con todo lo que hemos pasado juntos.
viernes, 1 de marzo de 2013
Stay
“El mundo
cambia a diario. Cada día, al llegar la hora, anochece. Pero el mundo ya no es
el mismo que el día anterior. Tú no eres el mismo que ayer”
En noches
como ésta, en las cuales las cosas me obligan a pensarlas demasiado, escribo.
En días en los que parece que nada puedo remediar, escribo. Sin embargo, cuando
aparto el lápiz, ya no soy la misma que antes de plasmarlo todo en el papel.
Algo evoluciona, siempre a mejor. A alguien capaz de ordenar sus pensamientos y
saber con claridad lo que debe hacer. Antes: caos. Después: calma. Y de pronto
los problemas no parecen tan complicados, las soluciones no se han escondido
demasiado bien, la tristeza llora por el olvido, la música sigue sonando. Y no
para. No frena. No disminuye. No calla. El silencio protesta, molesto. Intenta
cortar la sonrisa que a punto ha estado de asomarse al balcón. Mañana será otro
día.
Don't close your eyes
“-No puedes
cerrar los ojos. Otra vez las reglas. Los ojos no pueden cerrarse. Cerrarlos no
soluciona nada. Por más que los cierres, no desaparecerá el problema. Al
contrario, cuando vuelvas a abrirlos, las cosas habrán empeorado aún más. Sólo
los cobardes apartan la vista de la realidad. Y mientras tú cierras los ojos y
te tapas los oídos el tiempo va transcurriendo. ¡Tic! ¡Tac! ¡Tic! ¡Tac!”
Muchas veces
me encantaría dormirme e ignorarlo todo. Hacer como que no pasa nada, que todo
va bien. Pero siempre acabo despertando, y entonces el peso se multiplica por
dos, y todo aquello que creía olvidado regresa, dándome una bofetada. No des la
espalda a los problemas, así no puedes vigilarlos.
lunes, 18 de febrero de 2013
Cap; pas cap.
“-Quiéreme.
¿Capaz o incapaz?
-Capaz”
Un autobús
que vuela, un te quiero que no corre lo suficiente. Un tiovivo rodando
escaleras abajo, en busca de unas manos que se vuelvan a intercambiar. La
promesa de volar en el aire, esa promesa que se cumplió, aunque él no pudiera
verla agitar los brazos. Los años que pasan, que hacen olvidar cosas para
formatear la memoria y no sufrir más. El crecer que llega de golpe, como un
puñetazo. Búscame, te esperaré. Ya veremos. Un banco que ha estado en miles de
sitios sin moverse ni un ápice, una moneda que ha viajado mundos y ha
participado en historias infinitas y eternas. Todo un mundo rodeado de lo
bohemio, romántico, increíble, soñador, mágico. Un mantel que no debería estar
ahí para tapar lo que todos merecen ver. Los años que corren furiosos, como si
buscasen algo con lo que divertirse al fin; pero no encuentran nada. Un lápiz y
una goma que dibujan pensamientos sin control, sonrisas a medio descifrar,
aquella chica que te está mirando justo ahora, no, la de atrás, ahora ya no
mira, te lo acabas de perder, pero te juro que antes te comía con los ojos. El
verde que susurra, que produce paranoias, que te hace soñar. Los mismos de
siempre esbozados contra un semáforo que se ha olvidado los colores en casa.
Aquel coche que pita, pero que lo hace por placer, sin prisa, sin motivo, el
agrio sonido de un claxon al refunfuñar. Los ojos que no miran, trabados en un
recuerdo. Los labios que gritan y se mueven palpitantes, al ritmo del beso que
han intentado saborear.
Y la vida,
que pasa siempre. A veces más rápido de lo que pretendemos.
viernes, 15 de febrero de 2013
We part to meet again
Miles y
miles de kilómetros desconocidos, que nacen para ser pisados por pies como los
nuestros, que parece que están ahí esperando nuestra llegada. Y sin embargo no
llegamos, porque algo nos retiene. Sueños acobardados que se esconden en una
almohada para salir a echar un vistazo por las noches. Tengo que estudiar,
tengo que trabajar, tengo que cuidar de mi familia, no puedo dejar a mi novio.
Con lo sencillo que sería coger una mochila y comenzar a caminar. No hay
necesidad de mirar atrás, lo mejor está por llegar.
Llegará un
día en el que soñar estará de más, me va a importar un bledo que sea
arriesgado, que no me dejen hacerlo, que no tenga dinero, que mis amigos estén
ocupados… Hay que dejar de estar pendiente del mundo y ocuparse de uno mismo.
sábado, 9 de febrero de 2013
To dream-dreamt-dreaming
“Sabes que
los grandes sueños nunca mueren en nosotros, del mismo modo que las nubes
regresan tarde o temprano, dime que al menos tú llevarás un sueño en tus ojos.”
Hay palabras
que no se deben decir, sonidos que no se deben articular, frases que no se deben
juntar. Hay ideas que no se deben expresar. Pero una vez hecho todo, ¿qué más
da? No cambia nada por mucho que lo intente. Ni el pasado, ni el presente. El
futuro es una ciencia incierta, algunos le llaman destino; adopta la forma de
una masa oscura por la que en ocasiones asoman rayos de sol, pero en general
está hecha de pesadillas, de dudas y de preguntas que nadie sabe responder.
¿Sueñas? Sí,
claro. Despierta y dormida. ¿Acaso no vivimos para eso? Qué razón tienes… la
vida parece tan vacía sin sueños… Pero, cuando tus sueños no se realizan, ¿no
te sientes morir? Es un riesgo que a veces hay que correr. Si no nos tiramos de
vez en cuando a la piscina, nunca sabremos si está o no llena, desde aquí no se
ve. ¿Y si soñáramos con cosas verosímiles, que podemos alcanzar? No serían
sueños, serían esperanzas. Y éstas a menudo se tiñen de engaños. Tienes que
cantar. Tienes que escribir. Tienes que actuar. Tienes que tocar. Es lo que
realmente se te da bien, con lo que te sientes completo. No hay salida… Pues
cava un túnel subterráneo y fabrícala. Son malos tiempos para los soñadores… Yo
diría, más bien, que son malos tiempos para los que pretenden vivir sin soñar.
¿Cerramos
los ojos, entonces? ¿Para qué? Sabes que no es necesario.
“En
cualquier pareja de almas, las dos son absolutamente diversas. Tanto en la
amistad como en el amor, ambas, codo con codo, levantan las manos juntas para
encontrar aquello que ninguna de las dos puede alcanzar por sí sola”
Cuando
encuentras a alguien al que le contarías todas las historias del mundo, las
reales y las ficticias, las inventadas y las copiadas; al que le gritarías sólo
para conseguir que se alejase de ti, cuando tú estás deseando que no lo haga;
al que le mentirías a cerca de lo precioso que es el mundo, tan sólo porque
tienes miedo de que tenga pesadillas; con el que te acostarías cuando estuviese
amaneciendo porque el sueño no vence las ganas que tenéis de compartir
tonterías; con el que un lunes se convierte en un viernes, y un miércoles en el
mejor día del mundo.
miércoles, 6 de febrero de 2013
So simple
“Cuando
perteneces a alguien, deja de estar bien, te limita, te arriesgas a perderte a
ti misma.”
La poesía
contiene algo que me da ganas de gritar, de expresar, de decirlo todo y que
nadie entienda nada.
Al ser
recitada, sin embargo, me da miedo, arcadas, ganas de huir. Porque no es lo
mismo pensar algo que decirlo. Las palabras, al ser nombradas, desaparecen en
el aire para crear ideas.
Ideas que
mueven montañas, que cambian sentimientos, que sacan sonrisas, que marchitan
flores, que se pierden pero siempre vuelven.
La poesía no
es métrica, sino saber susurrar gritos de rabia. Casi todos provienen de amor.
De alguna locura que se esconde tras un detalle dibujado de risa.
No llores:
recita.
De algún
modo, las penas encuentran su cárcel en una hoja de papel. Y éstas no caen con
el otoño, de forma que esa reja nunca muere, irrompible.
Las cadenas
se retuercen, sorprendidas por su carga inmortal.
Las palabras
no vuelan. Permanecen.
World's end
“Qué raro
cuando no estamos distraídos, cuando no tenemos tanta prisa, cuando sabemos
detenernos. Y sonreír. Y comprender. Y cerrar los ojos. Y notar incluso los
segundos que corren por nosotros. Y saber vivirlos todos a fondo. Y saborearlos
con una sonrisa, con preocupación, con esperanza, con deseo, con claridad, con
cualquier duda. Pero saborearlos. Saborearlos a conciencia”
Saber qué
botón accionar. Qué cable cortar. Qué sentimiento revivir. ¿Rojo o rosa? Ambos.
¿Fútbol o muñecas? Ninguno. ¿Hawaii o Australia? El mundo entero.
Y un día, de
repente, sin ninguna razón o motivo, abres los ojos sonriendo. Hasta te
asustas, pero sonríes. Porque todo está por llegar, nada queda atrás.
Comprendes que el fin del mundo no tiene una fecha marcada. El fin del mundo es
cada día que comparto con los que quiero. El fin del mundo se halla en un
bonito amanecer o un “¿vamos a desayunar por ahí?”, tras una noche que no
quiere terminar.
El fin del
mundo está en ser feliz. Y yo tengo poderes mágicos para conseguir que la gente
lo sea. ¿No me crees?
Espera.
miércoles, 30 de enero de 2013
Summer
-Sabes a
verano.
-¿Y a qué
sabe eso?
-A
imposibles, a rozaduras de labios, a lo que respiro cuando me hundo en tu
pecho, a esa brisa que me golpea con cariño en tu moto, a sal con esos ojos
azules, a electricidad cuando me tocas, a murmullos lejanos que ni siquiera
oigo, a mil me gustarías ahogados en tu boca, a un chupito de ti, a un beso de
esos que me das tras sonreír, a cuando te muerdo los labios para que calles, a
un abrazo que no es nada si no me buscas, a las fotos que me sacas cuando crees
que no miro, a tu cama, a tus sábanas, a tu almohada, a tu ventana y a esa
cámara que dejas casi olvidada cuando me tienes.
-¿Sabes qué?
Me gustaría despertar y que tú siguieses aquí.
-No sería
tan maravilloso si fuese real.
-Pues
muérdeme ahora que puedes, quiero seguir durmiendo.
Calla
Ruido de
motores, de corazones enloquecidos. Ruido de cañones enfurecidos y de largas
noches que le temen al sol. Ruido de una pareja que está más cerca cuanto más
se besa. Ruido de palabras que no entienden de diccionarios, y de locuras
imposibles de representar en escenarios. Ruido de sueños mágicos nunca
cumplidos. Ruido de promesas verdaderas que no contienen para siempres. Ruido
de gilipolleces que sustituyen gemidos.
Ruido de
nosotros tumbados, mirando nada y todo al vernos, siempre con esa puta sonrisa
en los labios, que a veces significa el mundo y otras tan solo un fallo.
Ruido que se
ahoga si nos besamos.
jueves, 24 de enero de 2013
El arte
“Sólo crea
algo nuevo y perdurará, y será tuyo ante el mundo, ante ti, y podrás mirarlo,
escucharlo, leerlo, tocarlo… y sabrás un poco más de ti”.
El arte
nace, no se hace. Fluye cuando ves moverse una estrella que antes ni siquiera
estaba ahí. Aparece al hacerlo las primeras amapolas. Se estremece si ve que me
miras. Regala sonrisas sin que tú las pidas.
El arte no
es un cuadro, ni un libro, ni un edificio gigante. El arte es el hueco de tu
cuello, ese hueco perfecto para acurrucarse; es cada una de las veces que me
dices “hola”; es cada canción que te gusta, cada cosa que tocas, cada mapa que
nos conduce a perdernos, cada sombra que nos ofrece un rascacielos; es varios
“sí” y pocas veces “no”; es esa nube que brilla porque no debería estar ahí; es
un “te quiero” y un “ y yo”.
El arte gira
y baila porque nosotros lo moldeamos, a veces es tan fácil que parece que
jugamos. No entiende de palabras, ni de melodías, el único sonido que comprende
es el de tu risa.
Walk away
Al mundo le
da igual si estás perdido. Le da igual que no seas feliz. Le importa una mierda
si no te acostumbras a tu vida, o si lo estás demasiado. El mundo está tan
ocupado en sí mismo que no se da cuenta de lo que realmente ocurre. Porque una
persona no significa nada para millones, pero a lo mejor para ti esa persona lo
es todo.
Nunca
podremos saber qué piensan de verdad los demás de nosotros, por mucho que nos
lo digan. Siempre habrá un algo que no se puede contar, que da pavor confesar.
Al mundo se la
sudan las guerras, el hambre, la pobreza, el cáncer, el odio, las mentiras, los
te quieros no correspondidos, ese pastel que se quema después de horas de
trabajo… Al mundo tan solo le importa mirarse al espejo y verse realizado,
elegante. Aunque debajo de su esmoquin se escondan toneladas y toneladas de
basura.
El mundo
pasó de ser el centro del universo a ser un planeta más, que está ahí como
tantos otros. Que se destruye poco a poco. Y a nadie le da pena. Nos horroriza
más que esa modelo haya engordado tres kilos.
Pero puedes
cambiarlo. Puedes cambiarte a ti mismo. Puedes cerrar los ojos, respirar, y al
abrirlos tener una vida distinta, ser otra persona. Aunque no me creas,
inténtalo. Ayuda cuando te pidan socorro, da las gracias a ese camarero, esfuérzate
por ser alguien mejor.
Porque
nosotros representamos un papel, pero ni siquiera somos un actor secundario,
sino extras. Paseamos, de vez en cuando alguien se fija en nosotros, pero ni él
se da cuenta de que lo ha hecho. Nuestra vida es casi un suspiro del universo.
Hazte alguien. Conviértete en lo que siempre quisiste ser.
Y, de esta
forma, aunque nadie nos quiera observar, sabremos en el interior de nosotros
mismos que somos quienes debemos. Que, al menos para una persona, importamos.
domingo, 13 de enero de 2013
¿Un bañito?
“Ríen.
Bromean. Como una de esas parejas felices de estar juntos; de las que sueñan,
para las que todo está aún por descubrir; de las que tienen un poco de miedo y
un poco no… Como esa extraña sensación de cuando estás en la playa y hace
calor. De repente te entran ganas de darte un baño. Te levantas de la toalla.
Te acercas al agua. Te metes dentro. Pero el agua está fría. A veces muy fría.
En ese momento, hay quien lo deja correr y vuelve a tumbarse y a soportar el
calor. Otros, en cambio, se sumergen. Y tan sólo estos últimos, después de unas
cuantas brazadas, alcanzan a saborear hasta el fondo ese gusto único y un poco
extraño de libertad total, hasta de sí mismos”.
La mayoría
no nos arriesgamos a decir lo que sentimos. A expresar lo que nos devora por dentro.
La mayoría nos quedamos callados mientras vemos cómo esa persona se va. La
mayoría nos echamos atrás al tener los pies fríos.
Y no
llegamos a descubrir ese sentimiento de constancia, de calidez. O tal vez lo
echamos a perder con sensaciones que no deberían estar ahí, que no tienen lugar
en nuestros pensamientos. Pero ahí están, y a veces lo destruyen todo a su
paso.
-No, hoy
eres mía. Hoy te voy a raptar –debería haberle dicho él.
Pero, en
cambio…
-Está bien.
Ve a trabajar, ya nos veremos –es lo que en realidad susurró.
-Tengo ganas
de estar contigo. Y lo voy a hacer, aunque se apague el sol –debería haberle
dicho ella.
Pero, en
cambio…
-Perdón, es
que estoy muy liada… Te llamo luego, ¿vale?
Él suelta su
mano a regañadientes, lentamente, acariciando su palma antes de dejarla caer.
Como si sus dedos mascullaran un “no puedo” con su torpe movimiento.
No sé cuándo
podréis, chicos. No sé ni siquiera si la otra mano quiere ser apretada, si
quiere ser retenida. Por probar… Ya, pero hay demasiado en juego.
Mejor nos
quedamos en la toalla.
domingo, 6 de enero de 2013
Nothing to look for
No estamos programados para ser felices, ni siquiera para pensar en cómo alcanzar esa felicidad. No hay un mapa que nos pretenda guiar hacia un desayuno de limón o un beso de peluche.
-¿Más azúcar?
-No, gracias, no tengo sed.
Y sin embargo seguimos caminando, aunque a veces nuestros pasos huelan a incertidumbre.
-¿Qué buscas?
-El final.
-Ah, sí, le conocí en el instituto, me pareció majo.
-En cambio, a mí me aterroriza.
¿Y si te digo que no hay meta ni comienzo? Si tenemos que seguir respirando, por lo menos que huela a oportunidades. De esas que te llegan un jueves, a las doce de la noche, porque sí. Porque les apetece. Y entonces, ¡zas! Llega una idea, la lucecita se enciende, el mundo se ralentiza un poco más, ¿lo oyes?:
-Hey, me freno para dejarte pensar, pero date prisa, que los niños quieren montar en el tiovivo.
Tal vez no entiendas ni una palabra. Ojalá. Eso es lo que quiero. Entender las cosas es demasiado maduro. Mejor perderte… perderte en pensamientos que no tienen por qué seguir un guión, que no tienen por qué tener una finalidad. Simplemente pensar… o dormir. Como escribió un tal Shakespeare: dormir… tal vez soñar.
-Mira qué feliz parece cuando sonríe. Se me cae la baba…
-Pues a mí los dientes.
Será la edad, quizás. Sí. La edad de contar historias cuando a nadie le apetezca escucharlas.
-Es que, abuelo, le faltan ese toque de intriga.
-¿La vida te intriga, hijo?
-No.
-Pues las historias son la vida. Y deberías morirte de nervios por saber qué ocurrirá en el siguiente capítulo.
Mejor nos escondemos tras una salida de emergencia y hacemos que estamos perdidos. Nadie tiene por qué encontrarnos. Este momento es solo de aquellos que lo vivan. ¿Y qué hacer? ¿Por qué no contar latidos? El que acabe antes, pierde.
-¿Más azúcar?
-No, gracias, no tengo sed.
Y sin embargo seguimos caminando, aunque a veces nuestros pasos huelan a incertidumbre.
-¿Qué buscas?
-El final.
-Ah, sí, le conocí en el instituto, me pareció majo.
-En cambio, a mí me aterroriza.
¿Y si te digo que no hay meta ni comienzo? Si tenemos que seguir respirando, por lo menos que huela a oportunidades. De esas que te llegan un jueves, a las doce de la noche, porque sí. Porque les apetece. Y entonces, ¡zas! Llega una idea, la lucecita se enciende, el mundo se ralentiza un poco más, ¿lo oyes?:
-Hey, me freno para dejarte pensar, pero date prisa, que los niños quieren montar en el tiovivo.
Tal vez no entiendas ni una palabra. Ojalá. Eso es lo que quiero. Entender las cosas es demasiado maduro. Mejor perderte… perderte en pensamientos que no tienen por qué seguir un guión, que no tienen por qué tener una finalidad. Simplemente pensar… o dormir. Como escribió un tal Shakespeare: dormir… tal vez soñar.
-Mira qué feliz parece cuando sonríe. Se me cae la baba…
-Pues a mí los dientes.
Será la edad, quizás. Sí. La edad de contar historias cuando a nadie le apetezca escucharlas.
-Es que, abuelo, le faltan ese toque de intriga.
-¿La vida te intriga, hijo?
-No.
-Pues las historias son la vida. Y deberías morirte de nervios por saber qué ocurrirá en el siguiente capítulo.
Mejor nos escondemos tras una salida de emergencia y hacemos que estamos perdidos. Nadie tiene por qué encontrarnos. Este momento es solo de aquellos que lo vivan. ¿Y qué hacer? ¿Por qué no contar latidos? El que acabe antes, pierde.
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