martes, 26 de marzo de 2013

Never say goodbye


-Ayer hablé con Peter.
-¿En serio? ¿Y qué te ha dicho?
-Está muy enfadado.
-Le extraño tanto… Las noches despejadas, siempre me quedo mirando ese extraño fulgor que despiden las estrellas –hizo una pausa-. ¿Qué nos dijo él aquel día? La segunda estrella…
-La segunda estrella a la derecha y todo recto hasta el amanecer.
-Sí. No me resulta fácil encontrarla. Ni siquiera estoy segura de que lo haya conseguido una sola vez. Pero…
-¿Crees que estaba enfadado porque estamos creciendo?
No contestó. Porque ni ella ni nadie sabía cuándo se empezaba y cuándo se paraba de crecer. Sin embargo, cada noche, cuando sus padres la acuestan, ella se inclina sigilosa hacia la ventana y la mantiene abierta.
Por si acaso.

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