“-No puedes
cerrar los ojos. Otra vez las reglas. Los ojos no pueden cerrarse. Cerrarlos no
soluciona nada. Por más que los cierres, no desaparecerá el problema. Al
contrario, cuando vuelvas a abrirlos, las cosas habrán empeorado aún más. Sólo
los cobardes apartan la vista de la realidad. Y mientras tú cierras los ojos y
te tapas los oídos el tiempo va transcurriendo. ¡Tic! ¡Tac! ¡Tic! ¡Tac!”
Muchas veces
me encantaría dormirme e ignorarlo todo. Hacer como que no pasa nada, que todo
va bien. Pero siempre acabo despertando, y entonces el peso se multiplica por
dos, y todo aquello que creía olvidado regresa, dándome una bofetada. No des la
espalda a los problemas, así no puedes vigilarlos.
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