domingo, 28 de junio de 2015

Anything new?

Me declaro víctima de las emociones momentáneas, del roce de labios en el lugar indicado, del sabor a impaciencia.
Me declaro seguidora de las historias que se cuentan por lunas, de los abrazos y los mordiscos inesperados, de los segundos que recorren hacia abajo tu cintura.
Me declaro valiente si de cogerte la mano se trata, pero no me pidas que me quede aquí por siempre, no le ruegues a un nómada que a cada paso te recuerde.
Me declaro indecisa si te miro y no me devuelves la sonrisa; si eso llegara a pasar, supongo que tendría que prometerte el mundo para acabar, como siempre, prestándote un trocito de mí cada mes: lo suficiente como para no abastecerte. Porque sabemos que cuando algo se llena no puede más.
Me declaro la tonta inconsciente que lo da todo en cada instante, ansiosa por que la descubran y a la vez temerosa de que no lleguen a otear más que la superficie.
Hay mundos aquí dentro que nunca, por mucho que cuente, he dejado al aire libre. ¿Por qué? Porque llevan la palabra "Privado" tatuada en cada partícula, y sólo quitaré el letrero cuando llegue el mundo que provoque que me baje del mío.

viernes, 26 de junio de 2015

Air never stops

Siempre he confiado a ciegas en las buenas energías. Y digo a ciegas porque no hay posibilidad alguna de percibirlas con ninguno de nuestros cinco sentidos. No creo que las energías se compongan de halos blanquecinos que titilan en el aire; por el contrario, yo me las imagino como actos, actos sin interés, actos no premeditados que se guían solamente por una conexión instantánea dentro de nuestro instinto, actos que provocan a su vez otros actos bienintencionados que no buscan de agradecimiento ni premio, que se hacen porque sí, para ayudar en lo que se pueda, para ser un poco mejor, por simple cortesía... Si provocas una sonrisa, ya has ganado.
No cuesta nada. Al fin y al cabo, aquí estamos de prestado. Nada de lo que tocamos es nuestro, aunque se crea lo contrario. Pero hay algo que sí podremos tomar algún día como propio, algo de lo que nos enorgullecerá hablar en unos cuantos años: los momentos. Suena a tópico incesante en el oído la frase: "Toma un momento y hazlo tuyo." No sé, sabéis... A mí me parece que le falta algo, yo tal vez le añadiría la vida entera... porque un momento... ¿Sólo un momento? ¿Cómo se escoge un único momento entre todos los que hay?
No, olvidaos. Os recomendaría que escogieses todos y cada uno de los segundos que corren por vuestra piel. Incluso este, surcando veloces y ávidos estas letras. ¿Qué podéis sacar de este momento, qué podéis aprender?
Os pondré otro ejemplo... Seguramente os haya ocurrido en una infinidad de ocasiones el haber discutido con un amigo y, al instante, verlo todo negro, insalvable. Pero al día siguiente, esa imagen se torna a terreno pisado, a cólera momentánea, a error. Y entonces os dais cuenta de que la mayoría de las veces las cosas que nos afectan las provoca nuestra propia cabeza. Pues esto ocurre con absolutamente todo. La vida no se compone de los momentos que vivimos, se compone de nuestra percepción de esos momentos. Todo el mundo es capaz de ver una puesta de sol, pero algunos mirarán y otros se recrearán con ella y lograrán sacarle esa energía aparentemente imperceptible.
Por eso, cambia el modo de observar, sonríe incluso los días en los que menos te apetezca, y cuando te hayas dado cuenta, te estarás riendo sin apenas percibirlo.

jueves, 18 de junio de 2015

Why is grandfather crying?

Golondrinas. Golondrinas que lo recuerdan todo a corto plazo. Golondrinas que cuando expiran, tiran todo lo bordado con delicadeza. Golondrinas que no ven el momento de dejar el nido, que revolotean inquietas mirando absortas la infinidad del horizonte crepuscular. Golondrinas que han venido para no quedarse, que dejan el rastro de sus garras bien hondo, que sólo han confiado medio segundo para tener un punto de apoyo desde el que retornar al vuelo. Golondrinas con las que soñarías en un millar de ocasiones, pero al conocerlas sus colores no son tan vivos como te los habían reproducido tus evasiones.
Golondrinas que saludan con un adiós, que te anticipan que están de paso. Repostamos y nos vamos, ¿te parece bien? No. Pues te jodes. Somos libres.
¿No es eso un tipo moderno de crueldad? El darlo todo a cada paso, incluso andar de traspié en traspié con una sonrisa enorme; el cautivar a todo aquel que se cruce en tu vuelo; el regalarle contados momentos de tu vida y hacerle ver que tendrá que seguir pagando la  factura el resto de la suya. ¿No es eso apocalíptico? No sé a qué te refieres. Lo que intento decir es que todo el mundo debería tener miradas guardadas en un rincón, un rincón al que sólo puedan asomarse las personas indicadas. Porque la intensidad de nuestras retinas se gasta si la usamos demasiado, si la usamos mirando a cualquiera que nos la alegre momentáneamente; si regalamos a la ligera lo mejor de lo que pretendemos transmitir, no tendremos nada nuevo que dar a esa persona, cuando llegue.

domingo, 14 de junio de 2015

"En este mundo lleno de desesperación, debemos atrevernos a soñar."

Vestía de suerte cada sábado por la noche. Y aunque era tu elección compartir o no el boleto, no podías negarte a soñar con alcanzar el premio gordo, aunque fuese en porciones, en porciones diminutas, administradas cuidadosamente con un cuentagotas; si te pasabas con la dosis, no volvías a tener suerte en un mes. Si pretendías jugártelo todo a una carta, el as se alejaba más y más velozmente.
Su rostro se teñía de dulzura si de tus labios salían las palabras adecuadas, y no otras. Equivocarse con las palabras que susurras al oído es un error imperdonable.
Daba a raudales sin pedir nada. Bueno, tal vez un par de caricias... pero porque sabía que, en el fondo, les estaba haciendo un favor a los demás, que se morían por tocarla, por imaginarla, por creer que era suya durante unas horas... Otro error imperdonable: ella no era de nadie.
No podía. Si no, dejaba de ser ella en su plenitud. Ella regalaba el alma al peor postor porque del mejor se había aburrido ya. Y cuando se la devolvían, pesaba un poco más, apestaba a usado. Pero continuaba siendo el alma más caritativa que habrán visto nunca los ojos de ese poeta.

jueves, 11 de junio de 2015

Luz verde a la perdición

Sol. Arena. Tráfico sin control. Tus labios. El ruido de un martillo al golpear mi espera. Un rayo de soledad. Certezas eclipsadas por carcajadas. Tus piernas. Bullicio transeúnte. La palabra adecuada. Aprender de tus muecas...
Días que pasan, sin enumeración, sin control ni pausa; noches eternas en las que me relatas cómo se siente estar en tu piel; no sabes que sólo quiero rozarla... Dibujar, escribir mensajes confusos en tu espalda, trazar senderos con la yema de mis dedos, coger una pluma y saber que no volveré a ser la misma cuando me robes la tinta.
Tic, tic, tic... suena a constancia. No pretendo ser constante; lo que quiero ser es tu línea de inflexión, esa que separa lo eterno de lo que dura un segundo. No me digas que soy un mundo, no me digas que pagarías por tenerme, no me digas que no habría solsticio de invierno sin mirarme tres veranos enteros.
Aquí, ahora. Lo quiero todo. Lo quiero ya. Impaciencia desbordante, que cuanto más te acercas más se asoma. Y al tocarme, la piscina ya no está vacía; Casa ha tomado la forma de tus mejillas; la electricidad la conducen mis latidos; bum, bum, bum... como en una película de acción, siento que puede llegar esa explosión, y en cualquier momento me pierdo, olvido lo que es tener nombre, pero me encuentro de nuevo en el medio de tu hablar, que no para, que no comprende de tregua.
De nuevo me fulminan mis propios sentimientos, y cuando me quiero dar cuenta, ya es demasiado tarde. Dirección contraria y a pegarnos la hostia del siglo, que para eso hemos venido, que para eso te he conocido. Si quisiera estar entera, no habría vivido.
Tal vez ni yo misma sepa describirte. Yo, que me creía capaz de describirlo todo. Ahora me encuentro delante de un rompecabezas que me obliga a intentar descifrarlo, Quizás lo único de lo que tengo absoluta certeza es de que le pueden dar por culo a los deportes de riesgo si los comparo con quererte.

viernes, 5 de junio de 2015

Ficción en jirones


He visto caer fortalezas con tan sólo unos cuantos roces propiciados por las manos adecuadas.
He deambulado entre nubes de humo que exhalaban ausencia, temor, confusión, miedo a perder, miedo a perderme.
He oído leyendas, mitos, cuentos, historias de viejas... y en todas parecías aparecer tú.
He soñado despierta más de lo que debería, pero ya sabes, amor, que mis vicios no influyen en mis días, pero tú vas camino de convertirte en mi perdición.
Aunque, tras la batalla, todo lo anterior se me antoja de una opacidad que roza lo imposible. Y miro por una vez sabiendo lo que quiero ver, ojeando entre los destrozos de nuestros encuentros, sonriendo al creer que la luz de esa mañana sería eterna para mí. Y entonces te ríes, me susurras "mira lo que hemos hecho..." y tiras del hilo que tiene prendidas mis ganas. Como un títere me arrastras, para volver a cerrar los ojos esta vez en un sueño tan real que Morfeo se moriría de celos.