“El mundo
cambia a diario. Cada día, al llegar la hora, anochece. Pero el mundo ya no es
el mismo que el día anterior. Tú no eres el mismo que ayer”
En noches
como ésta, en las cuales las cosas me obligan a pensarlas demasiado, escribo.
En días en los que parece que nada puedo remediar, escribo. Sin embargo, cuando
aparto el lápiz, ya no soy la misma que antes de plasmarlo todo en el papel.
Algo evoluciona, siempre a mejor. A alguien capaz de ordenar sus pensamientos y
saber con claridad lo que debe hacer. Antes: caos. Después: calma. Y de pronto
los problemas no parecen tan complicados, las soluciones no se han escondido
demasiado bien, la tristeza llora por el olvido, la música sigue sonando. Y no
para. No frena. No disminuye. No calla. El silencio protesta, molesto. Intenta
cortar la sonrisa que a punto ha estado de asomarse al balcón. Mañana será otro
día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario