-Sabes a
verano.
-¿Y a qué
sabe eso?
-A
imposibles, a rozaduras de labios, a lo que respiro cuando me hundo en tu
pecho, a esa brisa que me golpea con cariño en tu moto, a sal con esos ojos
azules, a electricidad cuando me tocas, a murmullos lejanos que ni siquiera
oigo, a mil me gustarías ahogados en tu boca, a un chupito de ti, a un beso de
esos que me das tras sonreír, a cuando te muerdo los labios para que calles, a
un abrazo que no es nada si no me buscas, a las fotos que me sacas cuando crees
que no miro, a tu cama, a tus sábanas, a tu almohada, a tu ventana y a esa
cámara que dejas casi olvidada cuando me tienes.
-¿Sabes qué?
Me gustaría despertar y que tú siguieses aquí.
-No sería
tan maravilloso si fuese real.
-Pues
muérdeme ahora que puedes, quiero seguir durmiendo.
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