jueves, 24 de enero de 2013

Walk away


Al mundo le da igual si estás perdido. Le da igual que no seas feliz. Le importa una mierda si no te acostumbras a tu vida, o si lo estás demasiado. El mundo está tan ocupado en sí mismo que no se da cuenta de lo que realmente ocurre. Porque una persona no significa nada para millones, pero a lo mejor para ti esa persona lo es todo.
Nunca podremos saber qué piensan de verdad los demás de nosotros, por mucho que nos lo digan. Siempre habrá un algo que no se puede contar, que da pavor confesar.
Al mundo se la sudan las guerras, el hambre, la pobreza, el cáncer, el odio, las mentiras, los te quieros no correspondidos, ese pastel que se quema después de horas de trabajo… Al mundo tan solo le importa mirarse al espejo y verse realizado, elegante. Aunque debajo de su esmoquin se escondan toneladas y toneladas de basura.
El mundo pasó de ser el centro del universo a ser un planeta más, que está ahí como tantos otros. Que se destruye poco a poco. Y a nadie le da pena. Nos horroriza más que esa modelo haya engordado tres kilos.
Pero puedes cambiarlo. Puedes cambiarte a ti mismo. Puedes cerrar los ojos, respirar, y al abrirlos tener una vida distinta, ser otra persona. Aunque no me creas, inténtalo. Ayuda cuando te pidan socorro, da las gracias a ese camarero, esfuérzate por ser alguien mejor.
Porque nosotros representamos un papel, pero ni siquiera somos un actor secundario, sino extras. Paseamos, de vez en cuando alguien se fija en nosotros, pero ni él se da cuenta de que lo ha hecho. Nuestra vida es casi un suspiro del universo. Hazte alguien. Conviértete en lo que siempre quisiste ser.
Y, de esta forma, aunque nadie nos quiera observar, sabremos en el interior de nosotros mismos que somos quienes debemos. Que, al menos para una persona, importamos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario