Al mundo le
da igual si estás perdido. Le da igual que no seas feliz. Le importa una mierda
si no te acostumbras a tu vida, o si lo estás demasiado. El mundo está tan
ocupado en sí mismo que no se da cuenta de lo que realmente ocurre. Porque una
persona no significa nada para millones, pero a lo mejor para ti esa persona lo
es todo.
Nunca
podremos saber qué piensan de verdad los demás de nosotros, por mucho que nos
lo digan. Siempre habrá un algo que no se puede contar, que da pavor confesar.
Al mundo se la
sudan las guerras, el hambre, la pobreza, el cáncer, el odio, las mentiras, los
te quieros no correspondidos, ese pastel que se quema después de horas de
trabajo… Al mundo tan solo le importa mirarse al espejo y verse realizado,
elegante. Aunque debajo de su esmoquin se escondan toneladas y toneladas de
basura.
El mundo
pasó de ser el centro del universo a ser un planeta más, que está ahí como
tantos otros. Que se destruye poco a poco. Y a nadie le da pena. Nos horroriza
más que esa modelo haya engordado tres kilos.
Pero puedes
cambiarlo. Puedes cambiarte a ti mismo. Puedes cerrar los ojos, respirar, y al
abrirlos tener una vida distinta, ser otra persona. Aunque no me creas,
inténtalo. Ayuda cuando te pidan socorro, da las gracias a ese camarero, esfuérzate
por ser alguien mejor.
Porque
nosotros representamos un papel, pero ni siquiera somos un actor secundario,
sino extras. Paseamos, de vez en cuando alguien se fija en nosotros, pero ni él
se da cuenta de que lo ha hecho. Nuestra vida es casi un suspiro del universo.
Hazte alguien. Conviértete en lo que siempre quisiste ser.
Y, de esta
forma, aunque nadie nos quiera observar, sabremos en el interior de nosotros
mismos que somos quienes debemos. Que, al menos para una persona, importamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario