“Sabes que
los grandes sueños nunca mueren en nosotros, del mismo modo que las nubes
regresan tarde o temprano, dime que al menos tú llevarás un sueño en tus ojos.”
Hay palabras
que no se deben decir, sonidos que no se deben articular, frases que no se deben
juntar. Hay ideas que no se deben expresar. Pero una vez hecho todo, ¿qué más
da? No cambia nada por mucho que lo intente. Ni el pasado, ni el presente. El
futuro es una ciencia incierta, algunos le llaman destino; adopta la forma de
una masa oscura por la que en ocasiones asoman rayos de sol, pero en general
está hecha de pesadillas, de dudas y de preguntas que nadie sabe responder.
¿Sueñas? Sí,
claro. Despierta y dormida. ¿Acaso no vivimos para eso? Qué razón tienes… la
vida parece tan vacía sin sueños… Pero, cuando tus sueños no se realizan, ¿no
te sientes morir? Es un riesgo que a veces hay que correr. Si no nos tiramos de
vez en cuando a la piscina, nunca sabremos si está o no llena, desde aquí no se
ve. ¿Y si soñáramos con cosas verosímiles, que podemos alcanzar? No serían
sueños, serían esperanzas. Y éstas a menudo se tiñen de engaños. Tienes que
cantar. Tienes que escribir. Tienes que actuar. Tienes que tocar. Es lo que
realmente se te da bien, con lo que te sientes completo. No hay salida… Pues
cava un túnel subterráneo y fabrícala. Son malos tiempos para los soñadores… Yo
diría, más bien, que son malos tiempos para los que pretenden vivir sin soñar.
¿Cerramos
los ojos, entonces? ¿Para qué? Sabes que no es necesario.
No hay comentarios:
Publicar un comentario