Somos el conjunto de los pedacitos de sí mismos que las personas que nos quieren nos van prestando a lo largo de nuestro andar, y también en cada una de las paradas que nos vemos obligados a hacer en ocasiones, ya sea por un mero tropiezo o para fijar la vista por primera vez en todo el viaje.
Procedemos a seleccionar lo que vemos que puede albergar similitudes con nuestra forma de ser; lo añadimos a la sección de las prendas prestadas; utilizamos ese timbre de voz, esa risa, ese acento o aquella expresión hasta que llega otra que la reemplaza. Así, la sección jamás deja de evolucionar; así, nos renovamos con ella y aprendemos nuevas facetas de nosotros mismos que han tenido que venir a despertar otros.
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