sábado, 24 de octubre de 2015

Changing ways

Llevaba como media hora... o más, no lo sé. Llevaba, digamos que desde que habíamos comenzado nuestro paseo, enumerándome una y otra vez los motivos por los que no éramos compatibles, los motivos por los que teníamos que ponerle punto y final a nuestra andanza juntos.
A nuestra andanza... sonaba incluso humorístico, teniendo en cuenta la situación.
Pero, y a pesar de que su retahíla de palabras punzantes no dejaban de replicar en mis tímpanos, yo no lograba concentrarme en otra cosa más que en nuestros pasos.
Sí. Nuestros pasos. Los pasos de aquella mañana. Aquella mañana totalmente diferente a las demás.
Nuestros pasos siempre habían estado coordinados, aún sin ni siquiera necesidad de buscarlo. Pero allí... allí, y en aquel período de tiempo que se asemejaba a una turbia eternidad, avanzábamos sin orden, chocando, incluso en ocasiones pisándonos.
Y entonces comprendí que esa ocasión era distinta; que por muchos reproches, insultos o meteduras de pata que pudieran haber existido anteriormente con, a pesar de todo, final feliz... de aquel paseo ambos salíamos en direcciones opuestas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario