viernes, 16 de diciembre de 2016

"¿Qué tienen todos esos hombres y mujeres que parecen felices? ¿Qué secreto resorte de entusiasmo lleva escondido dentro la portera de su inmueble que la impulsa a cantar todas las mañanas mientras barre las escaleras? ¿Por qué el chico de la tienda de vinos parece tan satisfecho de haberse conocido? Raquel se encuentra con sus rostros en las aceras y se los queda mirando fijamente hasta incomodarlos, intentando desentrañar el misterio de su aparente acomodación al mundo, una mirada o un gesto que le recuerde a sí misma tal y como era antes.
Quizá, se dice Raquel, la gente normal, la gente feliz, los otros, no aspiran a una vida tan intensa. Quizá se conformaron con lo que encontraron. No son adictos a las emociones fuertes. No aspiran a que su amante sepa hablar de cuadros y de libros y de composiciones de Stravinsky, y sea perfecto en la cama, entregado, perverso, imaginativo y sofisticado. Les basta con vivir el día a día y no esperan hallar fuera lo que no tienen dentro."

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