He eliminado los cuatro anteriores. Y posiblemente también borraré algún que otro párrafo de este.
Desconozco la razón de llamarlo de ese modo, a lo mejor es porque sería todo un triunfo llamar tu atención, aunque solo fuera durante lo que tardes en leer estas líneas.
Me he equivocado. Tú también, pero yo más. He desperdiciado una enorme cantidad de ocasiones que no me apetece ni rememorar, por culpa de dudar demasiado. Por culpa de mi orgullo. Ocasiones en las que tenía a un par de centímetros tu cuello, ocasiones en las que me quedé callada en lugar de seguirte el juego. Ahora me encantaría tenerte delante, y quién sabe si entonces abriría al fin mi torpe boca para soltarlo todo. Yo creo que un par de miradas bastarían para darme fuerzas, si aún sigues con ganas de pasar horas y horas bajo la luz de Lorenzo sin nada más que hacer que no sea vivir, de amanecer sin reloj, de que la cama sirva para todo menos para dormir.
De futuro no podría hablarte aunque quisiera, ni siquiera conozco el mío. Pero por qué cojones debería preocuparnos el futuro si aún no ha llegado. Estoy aquí, ahora. ¿Tú dónde? Lo único de lo que tengo absoluta certeza es de que no me perdonaría jamás no haberlo intentado, nunca sabemos si vamos a estar aquí mañana, sonará a tópico pero en realidad es una verdad de mal gusto.
Así que perdóname por tratar de saber cómo continúa una historia que pintaba tan intrigante... siempre he sido fan de los libros con continuación. Pero necesito una señal.>>
Arrugó de nuevo otra carta más. Pero esta vez no se molestó en coger un folio nuevo. Estaba harta de no hallar las palabras adecuadas. Sin embargo, se detuvo a pensar finalmente en la señal que esperaba.
Y la esperaba a pesar de no haber enviado la carta. La esperaba como espera el barco salvador un náufrago en alta mar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario