lunes, 14 de noviembre de 2016

"Una tarde pasó frente a la estatua de Preweren, el gran poeta esloveno, y comenzó a reflexionar sobre su vida. A los treinta y cuatro años, él había entrado cierta vez en una iglesia y vio a una joven adolescente, Julia Primic, por la que se apasionó perdidamente. Como los antiguos trovadores, le escribió poemas, con la esperanza de casarse con ella.
Resultó que Julia era hija de una familia de la alta burguesía y, salvo en aquel encuentro fortuito en la iglesia, Preweren nunca consiguió acercársele. Pero aquel encuentro le inspiró sus mejores versos y creó la leyenda en torno a su nombre. En la pequeña plaza central de Ljubljana, la estatua del poeta mantiene los ojos fijos en una dirección: quien siga su mirada descubrirá, del otro lado de la plaza, un rostro de mujer esculpido en la pared de una de las casas. Allí moraba Julia. Preweren, incluso después de muerto, contempla por toda la eternidad su amor imposible.
¿Y si él hubiera luchado más?"

"Eduard sonreía, quizá sin entender ni una palabra de lo que le estaba diciendo. Pero ella se acordó del Dr. Igor: los esquizofrénicos podían entrar y salir de sus separadas realidades.
-Yo voy a morir -continuó, con la esperanza de que sus palabras fueran comprendidas-. La muerte ya rozó hoy mi cara con sus alas y tocará a mi puerta mañana o después. No tienes que acostumbrarte a oír el piano todas las noches.
>>Nadie se tiene que acostumbrar a nada, Eduard. Mira: yo estaba disfrutando de nuevo del sol, de las montañas, de los problemas y hasta estaba aceptando que la falta de sentido de la vida no era culpa de nadie, salvo mía. Quería volver a ver la plaza de Ljubljana, sentir odio y amor, desesperación y tedio, todas esas cosas simples y tontas que forman parte de lo cotidiano, pero que dan gusto a la existencia. Si algún día llegara a salir de aquí, me permitiría ser loca, porque todo el mundo lo está y aún son peores aquellos que no saben que lo están, porque no hacen más que repetir lo que los otros ordenan.
>>Pero nada de esto es posible, ¿entiendes? Por lo mismo, no tienes que pasarte el día esperando que llegue la noche y que una de las internas toque el piano, porque esto pronto acabará. Mi mundo y el tuyo se están acabando."

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